Ilustración editorial de una taza de café con leche

Empieza por una base que te guste

Puedes utilizar espresso, café de moka o filtrado, pero cada base tiene distinta concentración. Prepara una cantidad que conserve sabor después de mezclarse con el hielo. No hace falta extraer un café excesivamente largo o amargo para que se note más.

Utiliza un recipiente resistente al cambio de temperatura y adecuado para la bebida. No viertas café muy caliente en un vaso que pueda romperse.

Cuenta el hielo como parte de la receta

Pesa o mide de forma consistente café, agua añadida e hielo. Así podrás repetir el resultado. Si una bebida queda débil, puede ser mejor reducir el agua de preparación que aumentar café y tiempo sin criterio.

En filtro existe la opción de preparar sobre hielo con una receta adaptada. En una máquina con programa frío, sigue las cantidades y el tamaño de vaso que indique el fabricante.

Añade leche después de probar la base

La leche o bebida vegetal cambia concentración, temperatura y sabor. Prepara primero una versión sencilla y después decide cuánto necesitas. Endulzar mucho puede ocultar un café mal ajustado sin resolverlo.

Mantén los ingredientes en sus condiciones de conservación y utiliza hielo elaborado con agua potable. No dejes leche fuera del frío más de lo que indiquen sus condiciones de uso.

No lo confundas con cold brew

En café con hielo puedes partir de una extracción caliente. En cold brew la preparación se realiza con agua fría o a baja temperatura durante otro proceso. Las máquinas con extracción fría rápida añaden todavía otra forma de trabajo.

Consulta la guía de cold brew para elegir según el tiempo disponible y el resultado que buscas.