
Prepara antes de abrir el vapor
Utiliza una jarra que deje margen para que la leche aumente de volumen. Elige una cantidad que cubra correctamente la punta de la lanza según sus instrucciones. Una jarra demasiado grande para una dosis pequeña complica la colocación.
Purga la condensación siguiendo el manual, con la salida orientada hacia una zona segura. No acerques las manos a la punta ni trabajes con recipientes inestables. Si la máquina tiene leche automática, utiliza su programa en lugar de copiar un procedimiento manual.
Distingue incorporar aire de mezclar
Al principio interesa introducir aire de forma controlada; después, integrarlo para evitar una espuma separada y de burbujas grandes. La posición exacta depende de la lanza y de su potencia, por lo que conviene practicar sin mover la jarra constantemente.
Busca una textura brillante y homogénea. Si aparece espuma seca arriba y leche líquida debajo, trabaja en la integración antes de intentar dibujar figuras en la taza.
Repite con la misma cantidad
Mantén leche, jarra y cantidad durante las primeras pruebas. Cambiar de bebida vegetal, jarra y máquina al mismo tiempo dificulta aprender. Un termómetro puede ayudarte a controlar la temperatura sin confiar solo en el tacto.
Detén el vapor antes de sacar la lanza de la leche. Manipula la jarra con cuidado y sirve sin agitar de forma brusca. Para una rutina asistida, compara Bambino y Bambino Plus.
Limpia en cuanto termines
Retira los restos exteriores con un paño adecuado y purga según el fabricante. No dejes secar leche en los orificios. La limpieza inmediata suele ser más sencilla que intentar recuperar una lanza obstruida después.
La elección de la jarra debe seguir a tu bebida y tu cantidad habitual. Empieza por controlar la textura; el dibujo puede esperar.